En un principio, la cara de la criatura es muy poco expresiva, de modo que resulta difìcil prejusgar las sensaciones del bebè basàndose en los movimientos de los mùsculos faciales. Pero tras unas semanas de vida, aparce la sonrisa.
Hacia los 3 o 4 meses, el bebè es capaz de reìr a carcajadas. Pasa ademàs del contento al descontento con facilidad. Tambièn prograsa en la movilidad de los ojos, que ahora pueden seguir un objeto que se desplaza. Esta facultad constituye, en este perìodo, el medio màs seguro de informaciòn y de enriquesimiento para el bebè.
La sonrisa puede aparecer como una respuesta a una voz dulce que habla a la criatura, pero es màs sorprendente cuando surge como respuesta al rostro humano.
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